En ésta época Primaveral, es muy común que las gastroenteritis vuelvan a hacer su “aparición estelar”, y dependiendo de como esté nuestro sistema inmune de fuerte o débil, tal vez nos “toque en suerte”, recibir su visita en nuestro organismo. Una visita nada deseada, que no nos queda más remedio que soportar los días que dure, con paciencia, resignación, dieta blanda, buena hidratación, y…… “algo más”, que he descubierto éste año.
 
Sí, queridos lectores, efectivamente a mi me ha tocado recientemente, hará cosa de 20 días, tener que “recibir esa visita indeseada”, en mi cuerpo, y por ello, hoy dedico éste artículo a ese “algo más”, del que os hablaba líneas atrás.
Cuando me diagnosticó el médico de urgencias que tenía una gastroenteritis, me dijo, que además de los cuidados habituales, tomara también un probiótico para regenerar la flora intestinal, porque se queda bastante deteriorada, y con más motivo, si además se tiene o se padece alguna dolencia crónica intestinal como puede ser la Enfermedad Celíaca, u otras enfermedades inflamatorias del intestino.

Y claro, yo le pregunté ¿Doctor, y qué probiótico me recomienda?, y él me dijo “No sé muy bien cual decirte, pero desde luego uno que sea sin gluten y sin lactosa también en tu caso (yo aparte de celíaca, también soy intolerante a la lactosa), porque ya sabes que muchos probióticos pueden contener gluten, lactosa, y otros alergenos”.
Así que, con las mismas me volvía a casa, y me metí en internet a investigar para encontrar un probiótico que fuera apto para mi. Hacía muchos años que no padecía gastroenteritis, pero cuando la padecía, me tomaba un probiótico que me sentaba muy bien, y digo, me sentaba, porque la última caja que me compré pasó de cortarme la diarrea, a ponerme malísima cada vez que me tomaba un sobre. A los 3 sobres, de 10 que contenía la caja, ya no tomé más. Habían cambiado su composición, y algo tenía que le hacía daño a mi intestino, así que ahora, en este nuevo episodio de gastroenteritis, tras tantos años de no padecer ninguna, me encontraba que no sabía que probiótico tomar, pero…¡¡se hizo la luz!!.
Investigué en internet, y recordé que hacía años, se había encontradoProceliac, producto lácteo para celíacos de Central Lechera Asturiana una cepa denominada bifidobacterium longum ES1 que era muy beneficiosa para el intestino de los celíacos, concretamente para la flora, y el producto que contenía dicha bacteria amiga de los celíacos, se llamaba y se sigue llamando “Proceliac” y lo fabrica La Central Lechera Asturiana. Pero…que pasa, que yo no podía tomar ese producto entonces, ni tampoco ahora, porque tiene lactosa, es una leche desnatada en polvo, y claro, es sin gluten, pero, no es sin lactosa, con lo cual, me planteaba si ahora, en éstos tiempos, podría haber un producto con ésta bacteria que yo pudiera tomar, que fuera sin lactosa y sin gluten, y buscando, buscando…..¡¡BINGO!!, ¡¡LO HAY!!, y se llama IntES1+Bac de los laboratorios ZEUS, y estoy encantada con él. Al día siguiente de empezar a tomarlo, ya me empecé a sentir mucho mejor, y me recuperé al final mucho más rápidamente de lo que era habitual en mi cuando paso por un episodio así. Por tanto, os lo recomiendo mucho, pero mucho.
Tenéis dos formas de presentación, el bote (son de vidrio) de 30 cápsulas, o el de 90 cápsulas. Sale más económico el de 90. 
Si compráis el bote de 30, el precio anda sobre los 34 euros, si compráis el bote de 90, suele tener un precio en torno a 80 euros. Un bote de 30 da para un mes, un bote de 90 para 3 meses a cápsula diaria. Lo ideal es tomarlo entre 1 y 3 meses, dependiendo de como se encuentre vuestro intestino de fuerte o débil, así se reequilibra la flora intestinal y con ello, nuestro sistema inmune se fortalecerá. Es muy bueno también tomarlo, si tenéis algún tipo de infección que necesitéis erradicar con antibiótico, ya que los antibióticos arrasan la flora intestinal, y de éste modo, se logra reponerla. Además, he de decir que quienes no tengáis intolerancia a la lactosa, como a mi me sucede, es mejor que os compréis el Proceliac que os comentaba, porque es más económico, su precio ronda los 10 euros, y os durará bastante tiempo. 
El IntES1+Bac de Suplementos Zeus es un simbiótico especialmente recomendado para celiaquía, diferentes intolerancias alimentarias y trastornos intestinales y digestivos en general. Libre de gluten, lactosa, caseina, pescado y huevo.

Composición: Fibersol®-2  (Fibra soluble – Dextrina) 300 mg., Almidón de patata 200 mg., Mezcla de Probióticos 200 mg, garantizados por Biopolis (Bifidobacterium lactis, Lactobacillus rhamnosus, Lactobacillus paracasei, Bifidobacterium breve,
Bifidobacterium longum ES1).

Mantener a temperatura no superior a 25ºC.

Lo podéis adquirir en vuestro herbolario o farmacia habitual, además de en internet, pero, si lo queréis comprar por internet, aseguraros de que compráis en una farmacia online real, mirad que tengá el número del colegiado de farmacéuticos, porque por la red hay mucho timo en ésto de los productos para la salud, y os pueden vender algo adulterado o falso que puede perjudicaros.
Os dejo aquí la historia de como se descubrió ésta bacteria tan beneficiosa para nosotros:
Las personas celiacas suelen tener problemas con su flora intestinal, de hecho tienen una mayor número de bacterias Gram negativas que provocan una disminución de sustancias antiinflamatorias y no dejan desarrollarse a las bacterias beneficiosas como las Bifidobacterium. Fue en 2007 cuando en el Instituto de Agroquímica y Tecnología de los Alimentos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas en Valencia aisló la cepa bifidobacterium longum ES1 a partir de un niño de tres meses de edad, sano y sometido a lactancia materna, observando que era resistente a su paso por el tracto digestivo, un entorno muy hostil donde la acidez y la secreción de bilis y otros compuestos mata a muchas bacterias, y también por su facilidad para adherirse a la mucina, una proteína que recubre el tracto digestivo, algo clave en un probiótico.
nhibía, de una forma parcial, el crecimiento de bacterias patógenas comunes en intestinos de personas celíacas, recuperando el equilibrio de la flora intestinal.

Posteriormente, en un modelo de células sanguíneas humanas se comprobó en el año 2008 que esta cepa era capaz de generar una respuesta anti-inflamatoria frente a péptidos del gluten. Además se comprobó que inhibía parcialmente el crecimiento de bacterias patógenas comunes en intestinos de personas celíacas, recuperando el equilibrio de la flora intestinal.  La suma de todas estas propiedades resultaba tremendamente interesante, por ello se decidió seguir adelante con más estudios científicos.

Por un lado, en el año 2009 y usando un modelo de células intestinales humanas cultivadas en el laboratorio, demostraron que la cepa B. longum ES1 degradaba de una forma diferencial las gliadinas de los cereales, los compuestos que son productores de la enfermedad celiaca. Mientras que las bacterias convencionales y los fluidos del tracto digestivo rompen las gliadinas generando unos trozos pequeños determinados (péptidos), la cepa B. longum ES1 genera otros distintos que no disparan una reacción inflamatoria.

Por otro lado, en el año 2010 usando otro modelo de células humanas, en este caso llamadas células dentríticas del sistema inmunitario, comprobaron de nuevo la capacidad anti-inflamatoria de la cepa Bifidobacterium longum ES1.

El siguiente paso antes de iniciar ensayos en humanos, fue estudiar el efecto de esta bacteria en un modelo animal. Fue entonces cuando BIOPOLIS se interesó por la cepa Bifidobacterium longum ES1 y los científicos de BIOPOLIS comenzaron a colaborar con el grupo del IATA-CSIC en el marco de un proyecto CENIT del gobierno español denominado SENIFOOD.

Estudios en un modelo animal

Antes de iniciar ensayos en seres humanos, el efecto de la bacteria se estudió en un modelo animal. Para ello, simularon una enfermedad celiaca en ratas recién nacidas. Las dividieron en dos grupos: a uno le dieron la bacteria Bifidobacterium longum ES1 y al otro un placebo. Los resultados, que se obtuvieron en el año 2011, confirmaban la capacidad anti-inflamatoria que se había visto en los cultivos celulares, aunque ahora ya en un pequeño mamífero, es decir, en un organismo completo y no en sus células. Publicaron estos resultados a comienzos del año 2012.

Comprobación de la Seguridad Alimentaria de la cepa ES1

Antes de hacer el primer ensayo en voluntarios humanos, los científicos de BIOPOLIS, en acuerdo con los del IATA-CSIC, decidieron a finales del año 2010 comprobar la seguridad alimentaria de la cepa ES1. Es importante destacar que, como se ha mencionado anteriormente, la cepa ES1 pertenece a la especie Bifidobacterium longum. Esta especie se considera segura, pero aun así, se decidió estudiarla a fondo. Para ello siguieron las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Se analizó que compuestos producía la bacteria cuando la crecían en laboratorio y no encontraron ninguno tóxico. Además, estudiaron si la bacteria resistía algún antibiótico de uso hospitalario. Tampoco lo hacía. Fueron más allá y estudiaron en un modelo de ratón el efecto que se producía al dar una cantidad exagerada de la cepa al día, del orden de más de dos mil veces la que tomaría un niño de 30 Kg de peso. Lo hicieron con ratones normales y con ratones con deficiencias en su sistema inmune, para ponerse en la peor de las situaciones posibles. No detectaron problemas de toxicidad en ninguno de los grupos ensayados. Finalmente decidieron hacer uso de las tecnologías más novedosas y secuenciaron todos los genes de esta bacteria. No encontraron gen alguno que supusiera un riesgo para la salud de los consumidores.

Estudios clínicos en personas

Se hizo un primer ensayo en voluntarios adultos sanos en el año 2011. Se les dio el probiótico durante dos semanas. No tuvieron problemas de dolor gastrointestinal, estreñimiento, nauseas o diarreas. Todo estaba preparado para poder empezar el ensayo con niños celiacos.

El ensayo se supervisó desde el IATA-CSIC y se realizó en dos hospitales: el Hospital Universitari Sant Joan de Reus y el Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona. Comenzó en el año 2011 y finalizó en el 2012. Se trabajó con niños celiacos que iniciaban una dieta libre de gluten que se dividieron en dos grupos: durante tres meses a un grupo se le dio la bacteria Bifidobacterium longum ES1 y al otro un placebo. Se detectó una disminución de la respuesta inflamatoria y una mayor ganancia de talla en el grupo que tomaba B. longum ES1. Además, se pudo observar que los niños celiacos que habían ingerido la cepa ES1 tenían en sus heces menos microorganismos con potencial patogénico relacionados con la enfermedad celiaca que los niños que habían ingerido el placebo.

Funcionamiento ES1

No sustituye la dieta libre de gluten

El objetivo de la comercialización de productos que incorporen la cepa Bifidobacterium longum ES1 no es sustituir la dieta libre de gluten, sino mejorar la recuperación de los celiacos y aportar un mayor grado de protección a la mucosa intestinal.

El doble efecto demostrado en los diferentes estudios realizados que tiene en el intestino la cepa B. longum ES1 es:

1. Reduce los parámetros inflamatorios alterados en los individuos celiacos

2. Modifica favorablemente la composición de la microbiota intestinal, reduciendo la concentración de bacterias Gram-negativas con mayor poder patogénico e inflamatorio detectadas en individuos celiacos

Si bien estos avances pueden contribuir a mejorar la calidad de vida y el estado de salud de los celiacos, se recuerda la importancia de que este colectivo mantenga una dieta exenta de gluten.

Fuente:
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