Ha surgido ésta noticia desde hará unos tres días según he visto, y se sigue publicando una y otra vez, el mismo artículo, en diferentes medios de comunicación. No tenéis más que poner en el Google, el título de ésta entrada para verlo en muchas webs, ya que está ocasionando mucha repercusión, debido al desgraciadísimo suceso del que estamos hablando. La muerte de un bebé de 7 meses. 

Por citar algunos de tantos que he visto:

Os pregunto directamente ¿Qué os parece el titular que le han dado a ésta noticia?, porque no es en absoluto acertado según los hechos acontecidos, poner un titular así a éste suceso, de hecho, es de todo punto ilógico, ya que por no comer gluten nadie se muere. El bebé no ha muerto por aplicarle una dieta sin gluten desde luego, y con éste titular parece que la culpa de todo es el del gluten, cuando no es así en absoluto. Veamos el porqué: 

Los padres de Lucas (así se llamaba el pequeño), eran dueños de una tienda de alimentos naturales en Beveren, Bélgica, y decidieron aplicar a su hijo una dieta alternativa basada en la leche de quinoa, ya que le autodiagnosticaron intolerancia al gluten y alergia a la lactosa.

angel bebe

En el juicio celebrado recientemente en su ciudad, los fiscales les acusaron de la muerte de su hijo por dar la comida equivocada y administrarle su propia dieta. El fiscal defendió que “los padres determinaron su propio diagnóstico de que Lucas era intolerante al gluten, y tenía una alergia a la lactosa”.

El abogado defensor, Karine Van Meirvenne, alegó que sus clientes pensaban que el menor tenía un problema alimenticio y que por ese motivo le dieron leche de avena, de arroz, de alforfón, de sémola y de quinoa, es decir, toda la gama de productos de su comercio.

La gastroenteróloga infantil Elisabeth De Greef, del Hospital Universitario de Bruselas, explica que la alimentación de leche de quinoa y otros alimentos de este tipo para los niños de esa edad son absolutamente insuficientes. “No contiene las proteínas necesarias, minerales y vitaminas que necesitan los bebés. No se ajustan a los lactantes y, por lo tanto, no son adecuados” afirmaba en la vista oral del juicio.

Los padres no se plantearon nunca llevarlo al médico, a pesar de que el niño se quejaba de hambre. En su lugar, lo que hicieron fue llevarlo a un homeópata al otro extremo del País, en vez de ir con él, al hospital más cercano. Su autopsia reveló que tenía el estómago completamente vacío.

El pobre pequeñín, ha perdido la vida, por culpa de la tremenda ignorancia de sus padres, que le estuvieron alimentando de una forma totalmente desequilibrada, la cual le llevó a una desnutrición tan grave, que provocó su muerte, llegando a pesar tan solo 4 kilos de peso a los 7 meses. No por aplicarle una dieta sin gluten, porque si fuera así, todos nosotros, los celíacos y sensibles al gluten, también estaríamos desnutridos y muertos como el bebé, por comer “sin gluten”. 

Hay que recordar que la OMS recomienda la lactancia exclusivamente materna durante al menos, los primeros seis meses de vida, y luego alimentos sólidos a modo de complemento de la lactancia materna, durante dos años o más.

Éstos padres, además de tener aversión a los médicos, y no llevarle al hospital, no sólo no le daban leche materna, ni animal, sino que lo que le daban era una leche vegetal, sin los nutrientes necesarios para el bebé. Se puede interpretar a la vista de la alimentación a la que le sometieron, que lo que estaban dándole al niño, era una dieta vegana, en la que se excluia también el gluten y la lactosa. O sea, para un pequeño de ésta edad, una dieta totalmente insuficiente, porque ni variada, ni equilibrada. El resultado, el peor. Una tragedia que ojalá nunca se repita en ningún otro caso.